viernes, 25 de noviembre de 2011

SE CREARÁ UNA COMISIÓN ESPECIAL PARA VIGILAR LA CONSTRUCCIÓN DE LAS NUEVAS IGLESIAS , INCLUYE EL CULTO DIVINO , MÚSICA Y CANTO LITÚRGICO

Una comisión vaticana para vigilar la construcción de las nuevas iglesias

 
California; la controvertida “Crystal Cathedral”
CALIFORNIA; LA CONTROVERTIDA “CRYSTAL CATHEDRAL”

Dentro de poco será creada al interior de la Congregación para el Culto. También se ocupará de la música y del canto para la liturgia


ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Un equipo para decir “alto” a las iglesias-garage, a esas arquitecturas atrevidas que corren el riesgo de desnaturalizar muchos modernos espacios de culto católicos. Y para promover un canto que ayude verdaderamente a la celebración de la misa. En las próximas semanas, será creada, al interior de la Congregación del Culto Divino la «Comisión para el arte y la música sacra para la liturgia». No se trata de una simple oficina, sino de un verdadero equipo que tendrá la tarea de colaborar con las comisiones encargadas de valorar los proyectos de las nuevas iglesias en las diócesis, así como de profundizar sobre el tema de la música y del canto que acompañan la celebración.



El cardenal Antonio Cañizares Llovera, Prefecto del culto Divino, de acuerdo con Benedicto XVI, considera este trabajo como «muy urgente». La realidad es evidente: en los últimos años, las iglesias han sido sustituidas por construcciones que parecen más salones multiuso que iglesias. Y muy a menudo, los arquitectos, incluso los más famosos, no parten de lo que es la liturgia católica para llevar a cabo sus proyectos y terminan haciendo construcciones de vanguardia que se parecen a todo menos a una iglesia. Cubos de cemento, cajas de vidrio, formas azarosas, espacios confusos en los que, una vez dentro, se percibe todo menos el sentido de lo sacro y del misterio , en donde el tabernáculo está medio escondido y, a veces, hay que buscarlo como si fuera un tesoro, o en donde las imágenes sacras casi no tienen lugar. La nueva comisión, cuyo reglamento será redactado en estos días, dará indicaciones precisas a las diócesis, ocupándose solo del arte para la liturgia, no del arte sacro en general, así como de la música y del canto para la liturgia. Contará con los poderes jurídicos de la Congregación del culto.


Como es sabido, el pasado 27 de septiembre, Benedicto XVI,  con el motu proprio “Quaerit semper”, había transferido a la Rota Romana (que es el tribunal de la Santa Sede) la competencia sobre dos materias de las que hasta entonces se ocupaba la Congregación para el culto. La primera de ellas tiene que ver con la nulidad de la ordenación sacerdotal que, como sucede para el matrimonio, puede anularse a causa de vicios de materia o de forma, de consenso o de intención, tanto por parte del obispo que ordena como del clérigo que es ordenado. La segunda materia es la dispensa en los casos de matrimonios contraídos pero no consumados. Prácticas que ocupaban bastante al dicasterio de Cañizares.


 En el motu proprio, el Papa explicaba que: «En las circunstancias actuales, ha parecido conveniente que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se dedique principalmente a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia, según la renovación querida por el Concilio Vaticano II a partir de la Constitución Sacrosanctum Concilium».El dicasterio debe, pues, dedicarse «a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia», sobre todo con el ejemplo. Desde este punto de vista, con respecto a los proyectos iniciales, parece irse alejando cada vez más la idea de una «reforma de la reforma» litúrgica (expresión que usó el mismo Ratzinger cuando era cardenal), y prevalece, en cambio, un proyecto de amplias dimensiones que, sin proponer la introducción de modificas en la misa, se ocupe de favorecer el “ars celebrandi” y la fidelidad a los dictámenes y a las instituciones del nuevo misal.

Vale la pena, de hecho, recordar que los abusos litúrgicos, que se han verificado en las últimas décadas y que, en cierto sentido, se han convertido en una práctica común,  se llevan a cabo en disonancia con las normas establecidas por la reforma litúrgica de Pablo VI. Así, no es la reforma lo que hay que retocar, sino que hay que profundizar y en algunos casos recuperar el significado de la liturgia bien celebrada. Por ello, la Congregación para el culto pretende promover un trabajo de formación desde abajo, que involucre a los sacerdotes, religiosos y catequistas. Siguiendo el ejemplo y el magisterio de Benedicto XVI, tendría que favorecer la recuperación del sentido de lo sagrado y del misterio en la liturgia.

 Algunos textos litúrgicos hay que revisarlos, porque están viejos, como el caso del ritual de la penitencia publicado en 1974: durante los años que siguieron llegaron una instrucción apostólica, un motu proprio, el nuevo C’odigo de Derecho Canónico y el nuevo Catecismo. Una actualización, en este y en otros casos, habrá que llevarla a cabo. La idea en la que estaba trabajando el cardenal Cañizares es la de reafirmar el primado de la gracia sobre la acción humana, de la necesidad de hacerle espacio a la acción de Dios en la liturgia con respecto al que se le da a la creatividad del hombre. Las ocasiones para reflexionar sobre estos temas serán muchas. El año próximo, 2012, se cumplen los 50 años del Concilio Vaticano II y el sucesivo se celebrarán los 50 años del primer texto conciliar aprobado: la constitución de la liturgia.Sacrosanctum Concilium.

fuente : Vatican Insider 


Aquí un interesante comentario anexo a la noticia vaticana sustraída de la pagina Vivicar :


Comentario. Todos he visto la arquitectura fea que supuestamente derivan de las reformas promulgadas por el Concilio Vaticano II. En Norteamérica, estas arquitecturas toman la forma de templos en forma de auditorios, teatros o cajones en donde la grey se pone inmediatamente a hablar en tono normal y chismear porque eso es lo que inspira el diseño. En la América Latina, por otro lado, se ha impuesto un estilo minimalista en polo contrario al barroco - que a mí no me gusta mucho tampoco pero que al menos todavía elevaba mi alma a Dios. Esos templos, en donde el Tabernáculo se desplaza a una esquina sin distinción del santuario y las imágenes son pocas, parecen más bien templos protestantes o salones del reino de la atalaya. Esto, supuestamente para no escandalizar mucho a nuestros hermanos separados o al menos, a aquellos que buscan convertir la simplicidad en simplismo para no escandalizar a los críticos por querer hacer de nuestros templos algo bello. Yo rezo y espero que esto sea lo que Congregación tenga en mente modificar, cambiar o suprimir en el ámbito de la arquitectura eclesiástica.

En lo que concierne a la música litúrgica y de los abusos, todos sabemos de lo que se trata. Se trata de esperpentos como aquel Disparate litúrgico en Caguas, Puerto Rico de dos pascuas atrás el cual he criticado ampliamente en estos folios. Elún pueblo cristiano que sabe discernir entre lo permitido y lo ilícito, entre las innovaciones de amateurs y la verdadera renovación posconciliar, en fin, entre lo que en verdad se atiene a la verdad católica y a lo que no, está cansado de presenciar estos espectáculos dignos de teatros y circos perpetrados en medio de nuestra liturgia. Nuestra misa, nuestra celebración litúrgica, es el acto de adoración más alto que el ser humano le ofrece a Dios, porque es el mismo Cristo, Dios y Hombre, en la persona del sacerdote y en la presencia de su Cuerpo que es la Iglesia, quien ofrece este culto. Este acto no puede ser objeto de la experimentación de unos pocos, ni ocasión de música popular o de cantos que no transmiten el evangelio según recibido por la Iglesia Católica. Las quejas contra este tipo de prácticas deben de haber llegado a una masa crítica, imposible de ignorar para las autoridades de la Santa Sede. Por eso han tomado cartas en este asunto.

Yo apoyo este nuevo esfuerzo de redirigir la reforma posconciliar dentro de canales que reflejen y transmitan auténticamente la doctrina católica y nuestro milenario espíritu litúrgico. Espero y rezo para que este verdadero espíritu de vida litúrgica reviva en nuestras parroquias y tome posesión de las almas de nuestros pastores y liturgistas. Amén. ¡Aleluya!


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